Cuando los sueños ya no son sobre príncipes y dragones, cuando la oscuridad deja de darte miedo; y se abre paso el insomnio, las noches en que tu almohada se convierte en un hombro sobre el que llorar, y los pensamientos llenan tu cabeza hasta hacerla explotar; es entonces cuando entiendes que todo es un engaño: crecer es una mierda.
Dejas de lado las espadas para enfrentarte a auténticas puñaladas por la espalda. Tu pelea con tu amigo por un juguete se transforma en utilizar a las personas como marionetas. Tus ratos dedicados a hacer deberes con el fin de que tus padres y la profesora te dijeran que has hecho algo bien se convierten en horas de inútil estudio con el falso fin de no ser uno más en la cola del paro. Dejas de volar a la luna para poner los pies en la tierra.
Nos engañan con mentiras para hacernos creer que somos felices: el trabajo "que nos gusta", el dinero, la televisión, los falsos sueños que podrás cumplir con una pobre pensión cuando seas anciano...Incluso el nuevo concepto de amor que se está generalizando. El amor como pasatiempo, como algo recurrente, como algo común y necesario, aunque ni si quiera ames verdaderamente a la persona con la que estás.
Algo hemos debido de hacer mal cuando un niño es más feliz con un palo y una piedra, jugando con sus amigos a lanzarse cosas o sonrojándose cuando habla con la niña que le gusta. Eso es amor, pasión, sinceridad; en una sola palabra: FELICIDAD
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