Hoy he soltado todas esas lágrimas que en su día no solté, no podía soltar. Hoy he dejado escapar toda esa sal que me corroe el alma, he dejado que me abrase los ojos y me queme las mejillas. No he querido limpiarlas. No te lo mereces. Te mereces esas lágrimas, ese ardor, ese sentimiento que tú despertaste.
Desde que te fuiste, no soy el mismo. Todo ha cambiado. Siento algo dentro de mi, siento que le diste sentido a todo. No sé cómo se llama ese sentimiento, creo que no tiene nombre, pero sé que existe.
Sé que te echo de menos, sé que lo que vi fue un regalo; un regalo que marcó mi vida, haciendo que el amor se inflamase en mi corazón. No me es fácil hablar del amor. Siento amor hacia muchas cosas y hacia muchas personas. Pero esto es distinto.
Es una mezcla entre añoranza, amor e incertidumbre.
Sí, hoy he derramado todas esas lágrimas que en su momento contuve. Y cada lágrima era como un inmenso océano; un inmenso océano de sentimientos.
Desde que te fuiste te he pensado, te he recordado, te he echado de menos. Y hoy alguien ha hecho que te busque. Y sí, te he buscado, y te he encontrado. Porque no te fuiste, porque estás aquí, conmigo, con nosotros.
Gracias por tu regalo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario