Imagina que vives en un pais cuya religion mayoritaria controla el poder gubernamental.
Imagina que vives en una nación cuyos presidentes, si así se les puede llamar, vienen impuestos por naciones más poderosas.
Imagina que estalla una guerra entre poderes por el control, entre los fieles al dictador y los fanáticos de la religión que quieren poder.
Imagina que huyes, dejándolo todo atrás. Tu familia, tus amigos, tu pasado, tu historia. Viajas a nuevas naciones, en las que la libertad y el respeto son "la base de los derechos de los seres humanos".
Imagina que al llegar, después de ver morir a cientos de personas, después de cruzar océanos de adversidades, esos países de libertad y respeto te dejan hacinado en un campo, junto a miles de tus compatriotas que han viajado por la misma razón que tú.
Imagina sus voces, sus pensamientos, todos ellos te prejuzgan, identificándote con un colectivo extremista religioso, del que precisamente has huido. Sí, puede que haya alguno de ellos entre tantos miles, pero tú no eres de esos.
Imagina que te dejan encerrado en una valla durante años, y únicamente recibes alimentos y ayuda de unos pocos voluntarios que se solidarizan contigo.
Imagina que te privan de tu libertad, de tu derecho a elegir; imagina que sufres ese desprecio constante, esos prejuicios, esa falta de respeto.
Imagina que, solo por tu raza, religion, o lugar de nacimiento, te tratan como a los refugiados que llevan años a las puertas de Europa.
Sólo imaginatelo.
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