Segundo tras segundo...
El tiempo pasaba lento, enfriándose y congelándolo todo. El tic-tac del reloj retumbaba en mi cabeza.
Empieza a llover, caen algunas gotas estrellándose contra el cristal; y todo se vuelve a congelar.
Ya no oigo el tic-tac, el caer de las gotas ha captado mi interés, haciendo que imagine una melodía con ellas.
El tic-tac vuelve a mi cabeza. La manecilla se mueve despacio.
¿Qué hago aquí? ¿Qué hago con mi tiempo?
Congelarme.
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