Fue un instante de confusión.
Dejé la mente en blanco, y todo se fue, y todo apareció. Todo se oscureció, y todo se iluminó. Me rozaron, me tocaron, me abrazaron, me levantaron y me dejaron caer. Me dejaron caer en un océano de sombras y de luces, de tempestades y de calma. Sumergiéndome y elevándome, ahogándome y siniténdome lleno. Escuchando y en silencio, hablando sin voz, respirando sin aire, tocando sin tacto, sintiendo sin corazón.
Fue un instante de confusión eterna. Y en apenas un segundo lo comprendí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario