martes, 28 de febrero de 2017

¿Quién llama?


Llamaron a la puerta suavemente, de manera casi imperceptible. Pero no había nadie cuando la abrí.

Al girarme hacia el salón, volví a oír el suave toc-toc que resonaba con eco. Abrí de nuevo, y de nuevo me encontré allí solo.

Pero el toc-toc no dejó de sonar en toda la noche, hasta que, desesperado, las lágrimas corrieron por mis mejillas y dejó de sonar. Pero ya no pude parar.

Después de tanto tiempo, por fin había abierto la puerta a los sentimientos de mi corazón.


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